Hay una frase del profesor Calderón España que siempre me ha hecho pensar: la Constitución del 91 fue “extralegal”. Yo estoy de acuerdo. No porque haya nacido del caos, sino porque fue hija de una urgencia histórica que rompió las reglas para poder reescribirlas.

Treinta y cuatro años después, el presidente Petro propone una nueva Asamblea Constituyente. Y, aunque comparto su diagnóstico —la del 91 no se ha implementado—, hay una pregunta que sigue sin respuesta: ¿cuándo el pueblo es realmente constituyente primario?
Porque no lo es todo el tiempo, ni de manera permanente. Lo es solo en circunstancias excepcionales, cuando la legitimidad logra imponerse sobre la legalidad y la historia exige un nuevo pacto.

El problema no está en desear una nueva Constitución, sino en el camino para alcanzarla. Promoverla sobre la base de revocar al Congreso —como en 1990— es, paradójicamente, un acto que puede debilitar aquello que se pretende fortalecer: la democracia misma.

Desde el punto de vista jurídico, las dificultades son evidentes. Convocar una Constituyente por vías ajenas al orden vigente sería abrir una grieta institucional con consecuencias imprevisibles. Y desde el enfoque de derechos, hay algo aún más preocupante: toda Constituyente es incierta. Puede significar avances, sí, pero también retrocesos. En el contexto actual, sería más probable lo segundo.

Es cierto, como dice Petro, que la Constitución del 91 no se ha cumplido. Pero más que incumplida, ha sido desmontada. Vía legal, se ha desarrollado una contrarreforma constituyente: reformas parciales, interpretaciones restrictivas y un modelo de poder que ha vaciado de contenido muchas de sus promesas fundacionales.

Por eso, más que refundar la República, el desafío está en restaurar la fuerza transformadora de la Constitución vigente.
No se trata de volver a empezar cada treinta años, sino de cumplir —por fin— lo que ya está escrito.
El poder constituyente no es el capricho de un líder, sino el mandato de un pueblo consciente.
Y ese pueblo no necesita una nueva Constitución: necesita que la que tiene vuelva a tener poder.